Blefaroplastia Transconjuntival o Subciliar: ¿Cuál me conviene?

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Es claro que uno de los primeros efectos del envejecimiento en el ser humano se percibe en los ojos. No sólo porque vamos perdiendo calidad en la visión, sino porque además, en nuestros párpados comienzan a aparecen arrugas, bolsas en los ojos y las terribles ojeras.

 

Como ya sabemos, la cavidad del ojo está rodeada de unas bolsas grasas, cuya finalidad es protegerlo, mediante unas almohadillas que arropan al globo ocular. Sin dudas, con la edad esta barrera anatómica que las mantiene en su sitio se va debilitando, generando flacidez en el músculo y apareciendo un exceso de piel que se denota como un efecto de hinchazón o bolsas cargadas en los ojos.

 

Es por ello que, tanto hombres como mujeres, acuden angustiados ante los especialistas de cirugía plástica correctiva para una cirugía de párpados, tratando de minimizar esta debilidad en las bolsas en los ojos mediante una intervención en la zona, que conmúnmente conocemos como Blefaroplastia.

 

 

¿Qué es la Blefaroplastia?

Antes de adentrarnos en el tema, en primer lugar, vamos a definir qué es la Blefaroplastia. Se trata de una intervención quirúrgica cuyo objetivo es reducir las bolsas grasas del ojo, corrigiendo sus debilidades tanto a nivel superior como inferior, adaptándose a las características individuales del ojo de cada paciente, respetando sus rasgos de masculinidad o feminidad, así como su forma.

 

Básicamente, esta operación reduce las bolsas grasas en la zona, al cortar y tensar la piel alrededor del ojo, retirando el exceso de piel que haya y tonificando la zona, con lo cual se le devuelve a los ojos vivacidad y elimina el aspecto de cansancio.

 

Como hemos dicho, esta intervención quirúrgica se puede aplicar en la parte de arriba o debajo de los ojos, por lo que se denominan como Blefaroplastia Superior o Blefaroplastia Inferior, respectivamente, dependiendo de la zona que se aborde durante la operación.  

 

Ahora bien,en general la blefaroplastia superior  es la que aborda los párpados caídos, y suele ser la más común, pero cuyo procedimiento es el más sencillo. En tanto, la blefaroplastia inferior es la intervención más compleja, para la cual se pueden aplicar dos técnicas basadas durante la resección, básicamente para realizar la redistribución y conservación de tejidos: la transconjuntival y la subciliar.

 

Ahora bien, si te preguntas si eres de los que se pregunta entre la Blefaroplastia  transconjuntival o subciliar ¿cuál me conviene?, ¡sigue leyendo! Te contaremos todo lo que debes saber sobre la cirugía de párpados y cómo recuperar la tonicidad de la mirada.

 

 

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Blefaroplastia Subciliar

Como indicamos anteriormente, existen básicamente dos técnicas de abordaje de la Blefaroplastia inferior,  durante la operación de párpados. Una de ellas es la subciliar, también conocida como Blefaroplastia Transcutánea,  la cual explicaremos de inmediato.

 

En la Blefaroplastia Transcutánea o Subciliar, el especialista hará el abordaje mediante una incisión aplicada debajo de la línea de las pestañas, mediante la cual el cirujano tiene acceso a la piel y el músculo, vía por la cual deberá tensar y reducir el pronunciamiento de las bolsas grasas.  

 

En esta intervención, el especializa aborda la región del párpado inferior, colocando  anestesia local y un vasoconstrictor, sustancia que reduce el sangrado mínimamente, lo cual le permite identificar las estructuras del ojo en la zona baja de las pestañas inferiores.

 

Además de la anestesia local, el médico aplica una sedación del paciente, para que permanezca relajado y tranquilo durante la intervención, estado que también repercute sobre el sangrado y el postoperatorio inmediato, facilitando la cirugía de párpado inferior.  

 

Mediante la técnica subciliar, una vez realizada una incisión bajo la línea de las pestañas, se procede a elevar la piel y el músculo, para identificar bolsas grasas. Como sabes, en el párpado inferior se encuentran tres almohadillas de grasa que el especialista debe tratar por separado.

 

Con la blefaroplastia Transcutánea, el especialista puede reducir el volumen de las bolsas grasas, pero además, puede reposicionarla sobre el surco nasoyugal, es decir,  el surco que separa el párpado de la mejilla, logrando así atenuar las ojeras.  En el proceso, procederá a eliminar pequeñas cantidades de músculo y piel, cerrando la incisión con una sutura fina.

 

 

Finalmente, en este procedimiento el especialista suele usar una técnica de tensado del párpado inferior, llamado cantopexia; con el cual puede evitar posibles malposicionamientos del borde del párpado inferior. En general, esta operación puede durar entre 45 minutos y una hora; y en algunos casos, la grasa extraída podría ser usada como relleno en arrugas faciales.

Blefaroplastia Transconjuntival

Al igual que la anterior, la blefaroplastia transconjuntival se emplea para reducir la cantidad de piel y grasa en la cavidad ocular del paciente en la zona inferior; pero principalmente es una técnica que se emplea en pacientes que no tienen un exceso de piel o laxidud del músculo, como por ejemplo, en pacientes jóvenes, cuyas bolsas no son muy grandes.

 

En el caso de la Blefaroplastia transconjuntival, la colocación de la anestesia es similar a la anterior, incluyendo aplicación local y sedación. Pero, además, el especialista colocará un colirio anestésico, para insensibilizar la conjuntiva; y se añade una lentilla de protección adicional para proteger el globo ocular y la córnea.

 

Con esta técnica, la incisión se realiza en el fondo del saco conjuntival utilizando puntas de electrocauterización precisas. Para ello, se identifican las bolsas grasas y se tratan de forma similar a la técnica subciliar, tan sólo que no hay suturas, sino que se dejan que curen por si sola, ya que la conjuntiva tiene extraordinarias propiedades de cicatrización y la herida es prácticamente inapreciable a las 24 horas.

 

Como observamos, ambas técnicas abordan las bolsas grasas siendo la única diferencia el abordaje de las mismas. Uno de los objetivos de la blefaroplastia transconjuntival es evitar las malposiciones del borde del párpado; siendo la más frecuente la denominada “ojo redondo”, que deja una exposición excesiva de la esclera (blanco del ojo) en la porción lateral e inferior del mismo.

 

Este efecto, se produce por los efectos de cicatrización, generando una resección excesiva, o por una excesiva laxitud del borde del párpado no detectada previa a la cirugía; para lo cual se aplica la técnica transconjuntival de forma electiva, si no existe mucho exceso de piel o músculo. Básicamente, esta técnica evita la extirapación excesiva de piel, tal como ocurre en la técnica subciliar.

 

La principal ventaja de esta técnica es que es menos invasiva, no deja cicatrices visibles y no produce grandes cortes en la piel. De hecho, al ser tan pequeña la incisión realizada, los tejidos internos del párpado no se ven afectados y se minimizan los riesgos asociados a la cirugía de párpados.

 

 

Diferencias comparativas entre la Blefaroplastia transcutánea y la transconjuntival

Básicamente, durante la fase diagnóstica el médico especialista determinará las condiciones del paciente y la viabilidad del abordaje y técnica más adecuada para cada caso, analizando todas las variables posibles.

 

En todo caso, la blefaroplastia transconjuntival es un procedimiento cada vez más usado, y prácticamente está sustituyendo a la antigua técnica transcutánea, especialmente para las blefaroplastias inferiores. Ésta ofrece excelentes resultados y las estadísticas señalan un menor porcentaje de complicaciones con su uso.

 

En tanto, si el paciente presenta cejas descolgadas en exceso, los médicos suelen añadir un lifting de cejas o unas infiltraciones de bótox para levantar las cejas, para completar el resultado estético de la blefaroplastia inferior.

 

Esta intervención se realiza en un promedio de 45-60 minutos, y se requiere de 1 o 2 días de reposo postoperatorio, y suele ser una blefaroplastia sin dolor.  

 

Por su parte, como señalamos, la Blefaroplastia transcutánea es utilizada sólo en casos de exista mucho exceso de piel existente, músculo y grasa a retirar; así como en pacientes que sufren de ojo seco o que ha sido operado anteriormente con láser de cataratas, glaucoma o retina.

 

Con excepción de estos casos, hoy en día los médicos prefieren aplicar la blefaroplastia transconjuntival, ya que reduce significativamente los riesgos asociados a la operación de párpados.

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